¡¿10 años de aventuras por el mundo?!

En ese mismo instante me di cuenta de qué era lo que me pasaba. Estaba llegando a un punto de inflexión en mi vida y yo, sin escuchar a mis adentros, evitaba tener una conversación a fondo con mis agallas. Se había cumplido una década desde que mis pies empezaron a andar por intuición, solos y medio tambaleándose. Empecé pisando con miedo e inseguridad pero con la certeza de que lo que estaba haciendo era lo que más me movía por dentro.

Se habían cumplido diez años desde que me empujaron a seguir mis sueños, desde que conocí a gente de otros países yo sola por primera vez, desde que probé patatas todos los santos días de mi estancia y desde que me enfrenté a mis mayores miedos.






Y tú, ¿qué quieres ser de mayor?

Me pasa mucho cuando viajo por un tiempo prolongado que voy analizando e intentando comprender cómo se gana la vida la gente en los países que visito. Vendiendo chicha morada o pizza en los puestos callejeros, limpiando zapatos… son algunos de los trabajos que me hacen pensar por qué no hay tanta libertad en España con respecto a este tema. Que alguien quiere cocinar y ponerlo a la venta en la calle, ¿por qué no? ¿A caso no es más sano que muchos de los sitios que te lo venden al doble? Vender tu talento no debería ser tan difícil…






Cuando lo pierdes todo

Probablemente esta sea la entrada más dramática y sentimental que he publicado. Ya tenía preparada una entrada sobre Cusco, una ciudad que nos encantó y de la que no nos queríamos ir, pero algo se nos cruzó por el camino. Algo llamado vida, algo llamado cosas que pasan cuando viajas. Una mano muy larga y perversa se me acercó, como muchas de las que hay cuando te enfrentas a un país que no conoces y a otras normas a las que no estás acostumbrada. Sí, me robaron por primera vez en mi vida.






12 de octubre

Siempre he tenido curiosidad por saber qué piensa la gente sobre esta fecha a lo largo del mundo. Más allá de las típicas disputas. Qué se celebra en sus países, por qué y si en realidad sienten algo por ese día. El 12 de octubre, una fecha que suena imponente, decisiva, que te tienes que aprender en el colegio sí o sí. Ahora que estoy más tiempo en el continente americano tengo la oportunidad de escuchar distintas historias y puntos de vista.






El camino me llama

Me voy de nuevo. Lejos y esta vez no voy sola. Sí, el camino me llama. Me llama desde que volví. Es algo que no tiene remedio y la verdad es que no tengo muchas ganas de que así sea. Quizás cuando deje de hacerlo, dejaré de ser yo.

Cuando empecé a viajar lo hacía con el interés de descubrir otras culturas y nuevos lugares, aprender inglés y conocer a gente con distintos puntos de vista. Experiencias que te marcan la vida y que te guían para seguir pisando, paso tras paso. Poco a poco he ido modelando la forma en la que me gusta viajar, una más responsable y solidaria.






Cómo viajar de forma alternativa

Llevo viajando sola desde los 18 años y aunque recomiendo a todo el mundo que viaje solo alguna vez en su vida por la libertad que te da, sé que no es para todos.

Ya sea sola o acompañada os traigo mis trucos o consejos para romper con la rutina viajera, para explorar otra forma de viajar; más libre y espontánea a mi parecer. Y si esta forma de viajar va acompañada de viajar barato, pues mejor que mejor. No, no hace falta ser rico para viajar, ni tener un piso en la Moraleja. Solo hace falta ganas y tiempo, sobre todo tiempo.






Ir o no ir, esa es la cuestión

Esta es la historia de cuando fui a Sabang, tierra de mar infinito, cascadas y aventuras inesperadas. En realidad no sabía si ir o no porque ya me advirtieron que era un sitio muy turístico obviamente porque allí se encuentra el lago subterráneo más largo del mundo. Suele suceder cuando viajo que mis ganas de evitar el gentío turístico y las de estar en un sitio inigualable entran en conflicto.