Mini guía de viaje por Colombia por libre

Cómo viajar por Colombia por libre

Colombia es una arepa é huevo en Barranquilla a las 5 de la mañana para curarte la pea de la noche anterior, Colombia es diversidad, Colombia es risa, Colombia es amistad, Colombia es Locombia. A Colombia hay que vivirla, hay que entender la variedad de paisajes, de culturas en una misma cultura, de mezcolanzas complejas y sencillas a la vez, a Colombia hay que sentirla.

¿Que por qué mini? Pues porque por mucho que la recorras, siempre te va a quedar algo que ver…

Islas Azores: un viaje por São Miguel, la isla de los mil verdes

Ir a Sete Cidades en Azores

São Miguel es como esa prima bella que ves de vez en cuando; crece y crece, tímida, hasta que de repente… es toda una mujer. Las Islas Azores son mucho más que playas; en realidad son acantilados, mucho verde, naturaleza virgen, cráteres de volcanes que se convierten en lugares idílicos para bucear, termas naturales en las que relajarte…

¡¿10 años de aventuras por el mundo?!

En ese mismo instante me di cuenta de qué era lo que me pasaba. Estaba llegando a un punto de inflexión en mi vida y yo, sin escuchar a mis adentros, evitaba tener una conversación a fondo con mis agallas. Se había cumplido una década desde que mis pies empezaron a andar por intuición, solos y medio tambaleándose. Empecé pisando con miedo e inseguridad pero con la certeza de que lo que estaba haciendo era lo que más me movía por dentro.

En Barranquilla me quedo: Carnaval 2016

30 personas, 22 nacionalidades, 1 casa, 5 días. Eso en su máximo auge; unos días había más, otros menos pero el factor diversión y las buenas conversaciones siempre estuvieron presentes. Gente venida de todas partes del mundo para celebrar uno de los mejores carnavales del mundo: el de Barranquilla. Gracias a la generosidad y apertura de una excelente familia colombiana de couchsurfing, el intercambio cultural se vivió de forma intensa en la calle 8 del municipio Puerto Colombia.

Cuando lo pierdes todo

Probablemente esta sea la entrada más dramática y sentimental que he publicado. Ya tenía preparada una entrada sobre Cusco, una ciudad que nos encantó y de la que no nos queríamos ir, pero algo se nos cruzó por el camino. Algo llamado vida, algo llamado cosas que pasan cuando viajas. Una mano muy larga y perversa se me acercó, como muchas de las que hay cuando te enfrentas a un país que no conoces y a otras normas a las que no estás acostumbrada. Sí, me robaron por primera vez en mi vida.

Ollantaytambo, la ciudad inca viviente

Bajamos de Machu Picchu, estamos cansados y necesitamos descansar de verdad. La bajada dura una hora y media pero eso sí, por escaleras. Ya ni sentimos las piernas. Luego dos horas y media más hasta la hidroeléctrica pero esta vez en llano. Detrás de la estación tenemos la suerte de encontrar a un señor que hace de taxista y nos lleva a Ollantaytambo por 20 S./, cuando en realidad un taxi te costaría el doble. Allá que volvemos a la locura de carretera y hablamos con el paisano que al gobierno peruano no le merece arreglarla porque mientras tengas la opción de tren y de pagar caro por él, no se van a molestar en dar otra alternativa.