Ollantaytambo, la ciudad inca viviente

De Machu Picchu a Ollantaytambo

Bajamos de Machu Picchu, estamos cansados y necesitamos descansar de verdad. La bajada dura una hora y media pero eso sí, por escaleras. Ya ni sentimos las piernas. Luego dos horas y media más hasta la hidroeléctrica pero esta vez en llano. Detrás de la estación tenemos la suerte de encontrar a un señor que hace de taxista y nos lleva a Ollantaytambo por 20 S./, cuando en realidad un taxi te costaría el doble. Allá que volvemos a la locura de carretera y hablamos con el paisano que al gobierno peruano no le merece arreglarla porque mientras tengas la opción de tren y de pagar caro por él, no se van a molestar en dar otra alternativa.

Ya de noche llegamos y buscamos un alojamiento rápido. Descansamos como bebés. A la mañana siguiente nos vamos a la casa de un couchsurfer que se ofreció a alojarnos. Con agujetas visitamos este pueblo lleno de magia y de calles estrechas y empedradas. Los trajes tradicionales decoran los cuerpos de las señoras de la zona y el color invade cada espacio. Yo sonrío y voy a la caza de la quechua despistada.

Tradición quechua
La tradición y la tecnología parecen llevarse bien en Ollantaytambo.

Aprendimos bien rápido que las señoras se colocan estratégicamente en las esquinas y con bebés llama y de oveja para que los turistas les hagan fotos y te vengan a pedir dinero. Una de las señoras me invita a hacerme una foto con ella (ahí todavía no lo sabía, pobre ilusa de mí).

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Todo idílico, la señora solo habla en quechua y nos sonríe. Qué interesante pienso yo… Hasta que…

Sigue hablando y nos pide un sol por la foto. Ahí se rompió toda la magia… Con las mismas nos vamos, alegando que no sabemos quechua.

Anécdotas aparte el sitio nos parece precioso. Sigo haciendo fotos a las señoras tradicionales pero esta vez más discretamente (o eso intento).

quechua

Niña quechua

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Señora Ollantaytambo

Ollantaytambo

Ollantaytambo

El mercado, como siempre, presenta una oportunidad perfecta para conocer la cocina tradicional, de la mano de los lugareños. Paseamos y vemos a la gente comiendo (¡qué bien se come en Perú y qué les gusta a los peruanos comer en la calle!) y nos unimos.

mercado Ollantaytambo

mercado

mercado ollantaytambo

Dicen que Ollantaytambo fue un centro militar, agrícola y religioso situado estratégicamente para controlar el Valle Sagrado de los Incas. La zona es un centro ceremonial de purificación y culto al agua. El sitio arqueológico está compuesto por terrazas superpuestas hechos con grandes bloques de piedra.

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Los restos incas en Ollantaytambo son vestigios del pueblo que Pachacutec mandó construir. Tras someter a sus habitantes y robarles estas tierras se realizan imponentes obras de infraestructura agrícola, puestos de control y vigilancia en los cerros y edificaciones domesticas y ceremoniales.

Ollantaytambo significa “lugar de descanso donde se puede observar desde lo alto”(Ollantay, del aimara significa observar, mirar desde lo alto y tambo, del quechua significa lugar de reposo). Otra teoría dice que recibe el nombre por el general rebelde Ollantay. Para honrar su nombre decidimos ver el Valle Sagrado de los incas desde las alturas.

Alba via ferrata

Via ferrata en el Valle Sagrado

De la mano de Natura Vive hacemos via ferrata por primera vez, llegando a una altura de 3.300 metros (Ollantaytambo está a 2900 + 400 de subida) . Los primeros pasos se muestran tímidos, con miedo pero pronto vamos entrando en ambiente.

Alba via ferrata

Las vistas son impresionantes y aunque a veces falta el aire por la altura, disfrutamos a tope.

paisaje via ferrata

Dave via ferrata

Pasada la primera etapa, lo celebramos victoriosos.

alba valle sagrado

Observamos el hotel colgante, construido a 400 metros de altura. Definitivamente dormir una noche ahí no es para los que tengan vértigo. Son varios refugios totalmente transparentes desde los que se puede ver el Valle Sagrado o las estrellas de noche. Es uno de los hoteles más curiosos del mundo y está considerado el más extremo. ¿Te animas o qué?

hoteles valle sagrado

Pasado el temido puente, llega la parte más divertida: la tirolina. Una bajada por seis cables, a cada cual más largo. ¡A bajar todo lo que hemos subido!

Los guías son muy profesionales y se nos hace más ameno con su presencia, con sus bromas y sus anécdotas. Ya bajamos el último tramo andando, contentos por la experiencia. Ahí, en el Valle Sagrado, se quedó nuestra adrenalina y nuestro cansancio acumulado.

Lugares que ver en Ollantaytambo

  • El complejo arqueológico.
  • Montaña Pinkuylluna.
  • El mercado local (se puede desayunar por 2 S./ = 0,60 € y comer por 5 S./ = 2 €). Aléjate de la plaza si quieres comer más barato (está a 3 minutos escasos).
  • El Valle Sagrado tiene muchos lugares que ver como Moray, Maras y Chinchero.

 

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4 Replies to “Ollantaytambo, la ciudad inca viviente”

  1. El Valle Sagrado me encantó,nosotros hicimos dos noches en Ollantaytambo y para mi fue un acierto, me parece una de las ciudades más bonitas del Valle Sagrado, y esa calma por la noche no tiene precio. Un abrazo

    1. Sí, estoy muy de acuerdo. Esa tranquilidad al pasear por sus calles es algo muy bonito.Yo me hubiese quedado más tiempo aún pero lo de viajar es lo que tiene, hay que dejar lugares atrás para dejar espacios a los que están por llegar. ¡Un saludo!

  2. No tengo la suerte de conocer Perú, y me encantaría conocer Machu Picchu, y el Valle Sagrado parece un sitio muy bonito. Saludos

    1. Pues si vas a Perú ya sabes que es una visita obligada =) ¡Un saludo y gracias por pasarte!

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