Andando descalza: lo conseguido hasta ahora

¡Buenas! vengo con muy buenas noticias y todo gracias a la aportación de los que decidieron apostar por mi proyecto “Un libro, una sonrisa”. El primer proyecto al que apoyamos, “Arte y Alma”, tiene como fin llevar arte a los niños de las zonas más desfavorecidas de Lima. Todo empezó con una reunión de unos cuantos muchachos pero pronto se corrió la voz y el proyecto fue haciéndose más y más grande. ¡Tanto que ayer, 5 de diciembre, expusieron su propio documental! Puedes encontrar toda la info aquí: https://www.facebook.com/ArteyAlma.pe. Estoy muy orgullosa de haber participado y de ver cómo ha crecido este bello grupo de personas entusiastas y amantes del arte.

Cusco con “s”

Dejamos Ollantaytambo atrás, lugar inca por excelencia; para ir a Cusco, otra meca inca en la que la fusión de culturas se hace latente en la arquitectura. Por el camino descubrimos cruces acompañadas con vaquitas de cerámica en los hermosos tejados, que representan la dualidad andina, herencia de ese mismo pasado inca.

Cuando lo pierdes todo

Probablemente esta sea la entrada más dramática y sentimental que he publicado. Ya tenía preparada una entrada sobre Cusco, una ciudad que nos encantó y de la que no nos queríamos ir, pero algo se nos cruzó por el camino. Algo llamado vida, algo llamado cosas que pasan cuando viajas. Una mano muy larga y perversa se me acercó, como muchas de las que hay cuando te enfrentas a un país que no conoces y a otras normas a las que no estás acostumbrada. Sí, me robaron por primera vez en mi vida.

Dharamshala, un primer contacto con la India espiritual

Dharamshala, el lugar más espiritual y multicultural en el que he estado. Recorrer sus calles es oler budismo por todas partes, es sentir un Tíbet libre. Disfrutar de su gastronomía es saborear una mezcolanza de etnias y países. Te embruja en cada esquina, bares de distintas nacionalidades; coreanos, japoneses, tibetanos… tiendas místicas y rincones espirituales que te animan a ser mejor persona.

Por qué sigo usando cuadernos

¡Qué me gusta un cuaderno! sobre todo cuando viajo. Esos magníficos objetos llenos de páginas que esperan ser escritas. Me gustan tanto que hasta he llegado a pensar que soy adicta a ellos. Los uso sobre todo como bitácora y son, junto a mi mochilita roja, mis posesiones más preciadas cuando viajo. El cuaderno se llena de mis primeras impresiones, de choques culturales y curiosidades varias del país donde esté.